Chincol: ¿Has visto a mi tío Agustín?

Chincol: ¿Has visto a mi tío Agustín?

La Leyenda del Chincol y el Tío Agustín

Cuentan que el chincol tenía un tío muy querido: un doctor de buen corazón que ayudaba a toda la familia cada vez que alguien se sentía mal, cuidándolos hasta verlos mejorar. Y todos los días, además, le regalaba al chincol migajas de pan. Cada mañana, sin falta, ahí estaba su tío Agustín, esperándolo con su ofrenda.

Pero un día, el tío Agustín desapareció.

El chincol, angustiado, miró por la ventana y solo encontró un zapato y un calcetín tirados en el suelo. Ninguna otra señal. Ningún rastro más.

Desde entonces, no ha dejado de buscarlo. Vuela de rama en rama, de casa en casa, preguntando a quien se encuentre: —¿Ha visto a mi tío Agustín?

Un día, una paloma le respondió: —Me parece que lo vi… con un zapato y un calcetín.

Y desde ese momento, el chincol no ha parado de cantar por todos los rincones, con su pequeño lamento convertido en canto:

“¿Has visto a mi tío Agustín, con un zapato y un calcetín?”

Por eso, cuando escuches cantar al chincol, sabrás que sigue buscando a su tío —el doctor que cuidaba de todos— sin perder la esperanza de encontrarlo.

 

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